Llegó el verano y el rey de las sopas frías se adueña de las cocinas. Gazpachos hay de casi todos los colores y sabores, y en casa nos gusta ir probando diferentes ingredientes porque en la variación está el gusto.
Hasta ahora el favorito era el
gazpacho de sandía, que con el dulzor de la fruta equlibraba la acidez del tomate y el
vinagre. Pero con esta nueva variedad de remolacha y albahaca le ha salido
un competidor, el color enamora y el sabor acompaña: la remolacha aporta un
sabor ligeramente dulce y un intenso color, mientras que la albahaca añade
un toque aromático que lo hace especialmente refrescante.
Y como
no podía ser de otra manera la remolacha es fuente de salud: antioxidantes,
minerales, vitaminas, fibra, ... casi de todo.
Se prepara en pocos minutos utilizando la remolacha ya cocida y fría, y
resulta perfecto como entrante o primer plato durante los meses de calor.
Servido bien frío, conserva toda la frescura de las hortalizas.








