El rodaballo (rèmol en catalán y turbot en inglés y francés), es uno de esos pescados en los que un buen producto necesita muy poco para convertirse en un plato especial. Su carne blanca, firme y jugosa combina especialmente bien con sabores sencillos y tradicionales.
En esta versión, el pescado se cocina entero al horno y se termina con un refrito de ajos y guindilla con vinagre de Jerez. El resultado es una receta sencilla, con pocos ingredientes, en la que el punto de cocción del rodaballo y el refrito final son los auténticos protagonistas.









